sábado, 8 de noviembre de 2014

Bebés en la piscina temperada

Creo que la ilusión de toda mamá es ver a sus bebés en el agua diviertiéndose,
hoy les voy a contar sobre nuestra experiencia en la piscina temperada.


Para empezar, yo sabía que podía llevar a Matias desde que tenía al rededor de 6 meses, pero la verdad,  la idea del cloro en su piel no me encantaba, además el invierno en Lima es terrible y no me atrevía a exponerlo tan chiquitito a los cambios de temperatura. Así que decidí esperar a que estuviera más grande y que el clima calentara un poco más.

Me queda clarísimo que con 10 meses mi hijo no va a aprender a nadar, pero lo que si va a lograr es familiarizarse con la piscina y poder relajarse. Además de querer que aproveche los pocos recuerdos que le quedan del viente materno y pueda desenlvolverse sin problemas en el agua.

Desde hace dos semanas, los días libres que tenemos en Lima con Mati, los pasamos en el club. En las mañanas en la arena jugando y después de su siesta por la tarde nos vamos a la piscina para que se relaje y duerma rico. 


Qué van a necesitar?
  • Gorras para la cabeza para ti o para la persona que vaya a entrar a la piscina con tu bebé 
  • Toalla grande, si es posible con capuchita para que esté más abrigado
  • Pañales para el agua
  • Ropa de bano para tu bebé. No todas las piscinas las requieren cuando son tan chiquitos, pero mejor llevarlas a darnos con la sorpresa.
  • Juguetes para el agua, pueden ser los mismo que usa a la hora del baño.
  • Flotador, si es que lo creen necesario.

Precauciones:

Primero es la seguridad de nuestros bebés. Aunque tengan un flotador ya sea de brazos o de cintura, nunca debemos alejarnos de ellos ni dejarlos sin supervisión mientras estén dentro de la piscina. Los flotadores pueden salirse o resbalarse del cuerpo fácilmente, las mismas etiquetas lo dicen, no dejar al bebé sin supervisión. 

Para que éste sea un momento agradable para nuestros bebés debemos asegurarnos que la temperatura del agua sea la adecuada (Entre 29 C y 32 C, dependiendo de la época del año), algunas piscinas tienen indicadores de temperatura y en las que no la tuvieran, siempre se puede consultar al personal encargado.

Como les dije en otro post, siempre es bueno que nuestros bebés hagan sus siestas a la hora que les corresponde para que no estén fastidiados y puedan disfrutar de la piscina.

Siempre es recomendable, después del baño, enjuagar a los bebés con agua dulce para que no se creen irritaciones o reacciones alérgicas en la piel. 


Nuestra experiencia:

A Matias no le gusta, le encanta el agua, desde chiquito le gustaba bañarse y la primera vez que lo metimos a una piscina regular, la amo. Pero ésta vez iba a ser diferente, el agua no iba a estar fría, sino tibia y perfecta para que se relaje y juegue durante más tiempo que en una piscina al aire libre.

Como a las 3:30 pm, después de su siesta, vamos Diego, Mati y yo a la piscina temperada. 
El primer día lo metimos a la piscina y mi gordis estaba como investigando todo, lo tenía cargado y observaba a los niños haciendo sus clases de natación, a su papá zambulléndose y ponía una carita de: "Que rico esto, pero es nuevo y no quiero confiarme"  jaja les juro que eso decía con la mirada. 

Como vi que estaba tranquilo lo abrazaba, le echaba agua y trataba de no hacer movimientos bruscos para que no se asustara. 
Además, algo que noté todo el tiempo de "experimentación" fue que Mati en todo momento quería mirarme a la cara, no sé si le da seguridad ver una cara conocida o estaba viendo mis reacciones... No me digan que los bebés no miden nuestras reacciones porfa, porque hacen mal en subestimar a sus bebés, son inteligentísimos.

Diego le compró dos tipos de flotadores para el verano. Uno que es con techito para protegerlo del sol y el otro es uno simple. El primero que probamos fue el azul, en realidad queríamos llevar el amarillo simple pero mi maleta no llegó a Lima hasta el día siguiente y sólo teníamos el otro. 





Diego lo subió y empezamos a moverlo de un lado a otro, primero despacio y luego fuimos aumentando la velocidad. Mi gordo estaba maravillado viendo como papá y yo nadábamos rápido y lo jalábamos con nosotros.
Luego lo sacamos y Matias empezó a chapotear... No hubo quien lo pare hasta que llegó el momento de salir de la piscina. Normalmente en la tina chapotea, pero no como lo hace en la piscina, es una experiencia totalmente diferente a cualquier otra.


Para salir de la piscina y cambiarlos es todo un tema. No suelo ser de las mamás que se complican, es más, con la cosas de Matias soy súper relajada en el sentido de no estresarme por cosas simples, pero si les recomiendo que vayan con alguien más que pueda ayudarlas a sacar del agua a sus bebés y cambiarlos.
En nuestro caso, estuvimos Diego, Mati y yo juntos y no me atrevería a hacerlo sola, es todo un trámite la cambiadera sin alguien que pueda cargar a tu bebé, y a las mamis que lo hacen solas... Mis respetos totales.
Primero salí yo de la piscina, me bañé, cambié y alisté todas las cosas de Mati en el cambiador de ninios para tener todo a la mano. Mientras tanto, Diego seguía jugando con el gordito en el agua.

Una vez que estuvo todo listo, recién saqué a Matias del agua y antes que todo, lo bañé. Al lugar donde vamos las duchas para niños tienen teléfono y es perfecto, sobre todo para los bebés, les encanta. Después de bañarlo y secarlo bien, lo abrigué ya que íbamos a hacer un cambio de temperatura un poco brusco, el día no estaba frío para nada, pero yo prefiero tomar mis precauciones con Mati. 
He visto que muchas mamis les preparan un biberón calientito a sus bebés para después de la piscina, pero yo no lo hago porque se junta con la hora de la cena de mi gordito... De repente en verano veré la manera de meterlo a la piscina un poco más temprano y que cene un poco más tarde. En lo personal me parece una buena idea, a mi me gustaría que después de quemar tantas energías en el agua me esperen con mi leche buenaza jaja 

Saben que normalmente subo fotos de Mati con cada post que subo, pero para éste no tengo ni una jaja, no teníamos quién las tome, pero apenas las tenga, actualizo el post.


Me imagino que el ambiente calientito debe hacerles acordar a la panza de mamá. Entonces, agua tibia, más los brazos de mamá o papá  y diversión... Debe ser la combinación perfecta para un bebé feliz. 
Sé que muchas mamis por falta de tiempo no pueden llevar personalmente a sus hijos a clases de estimulación acuática, pero les recomiendo que prueben por lo menos una clase, o simplemente hagan como yo y vayan a chapotear con sus bebés. Hay una conexión linda con los bebés y el agua, yo creo que a veces Mati se acuerda de lo que era estar en mi barriga. 
Será? Prueben y me cuentan.


Majo, Diego y Mati

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